5 consejos para aprender diseño gráfico


Estos últimos años, muchas personas han decidido dejar atrás ese trabajo que les traía por la calle de la amargura o esos estudios que no iban a ninguna parte. Han dado un golpe de timón para cambiar de rumbo por completo y centrarse en las actividades y los trabajos que realmente les aportan.

Desde luego, esto ha provocado cierto “boom” en determinados sectores, sobre todo en los más creativos. Muchas personas han llegado a ese punto clave en sus vidas en el que deciden lanzarse a crear y vivir de ello, pero antes de empezar a plantear presupuestos a clientes para cobrar por obras creativas, hay que prepararse y, sobre todo, hay que saber cómo formarse.

Vamos a ayudarte a empezar en esto de la creatividad, sobre todo para que sepas qué hace falta para aprender diseño gráfico. ¿Te fascina la idea de dar forma a esas inconexas ideas que proponen algunas personas, te interesa crear carteles espectaculares o imágenes que dejen al mundo boquiabierto? Te queda camino por delante, pero el primer paso es leer lo que vamos a contarte.

1 – El estudio nunca termina

Ni un diseñador gráfico se ha levantado una mañana y ha dicho “ya sé todo lo que hay que saber sobre diseño”. Es totalmente imposible. Además, tienes que empezar con una formación de calidad, con propuestas como este máster en diseño gráfico, porque no vale con conocer un par de programas y un par de herramientas. Tienes que especializarte.

Puedes partir de cursos básicos online, incluso de algunos gratuitos, y pulir con cursos avanzados y de pago como ese máster. Una vez acabes, sigue. Sigue estudiando, sigue explorando y sigue experimentando. Sigue aprendiendo.

2 – No dudes en inspirarte en otros

Tener estilo propio es importante, como ya veremos más adelante. Pero no te cortes en ningún momento e inspírate en el trabajo de otros diseñadores o creativos. Estudia sus técnicas, mira lo que hacen, plasma lo que hacen y aprende de todo ello.

Este ejercicio es algo que debes hacer con frecuencia, porque te ayudará a descubrir nuevas formas de plasmar ideas, de plantear diseños, de jugar con colores y, en definitiva, de crear. Con el tiempo, además, verás que lo que haces empieza a nacer de ciertas corrientes concretas, de los autores que más te gustan. Enhorabuena, estos “hurtos inocentes” te están ayudando a encontrar tu estilo.

3 – Prepárate para la crítica

Puede que un día te surja una idea, la plasmes y pienses que estás ante lo mejor que has hecho en tu vida. Puede que sea cierto y que hayas hecho algo inigualable. Pero lo más probable es que no sea así y hayas caído en el “enamoramiento del creativo”.

Es mejor que no te dejes prendar demasiado por tus obras. Sí, disfruta con ellas y explora su parte positiva; pero prepárate para las críticas y asúmelas. La mejor forma de aprender es escuchando qué hay de malo en lo que haces, no solo pensar en lo bueno. Si nadie te dice en qué te equivocas, es imposible que lo corrijas y mejores, y cuanto antes te acostumbres a esto, antes mejorarás como profesional.

4 – Forma tu estilo

Un diseñador debe saber adaptarse a diferentes corrientes de estilo, y es lógico teniendo en cuenta que hay que buscar inspiración en otros sin pudor alguno para aprender. Pero, nunca olvides que también tienes que crear un sello propio, algo que te identifique. O lo que es lo mismo, tienes que construir tu estilo.

Para eso, además de la práctica, tienes que estudiar todavía más aquellas influencias y corrientes que se acerquen más a lo que te gusta y a lo que te sale cuando empiezas a crear. Hay que educar al gusto, porque así es como mejor se puede construir un estilo propio. Así, y experimentando, por supuesto.

5 – La creatividad también se entrena

La idea de tener un momento de inspiración divina suena genial, y es algo que puede ocurrir en ocasiones. Sin embargo, el talento solo se consigue a base de practicar. La creatividad es como un músculo de nuestro cuerpo, debe entrenarse con cierta constancia si no queremos que vaya perdiendo fuerza.

Por eso, un artista debe ser constante, debe estar practicando cuanto pueda. Establecer una rutina es ideal, porque ayuda a experimentar, a pulir la técnica y a probar con toda clase de ideas. Además, viene muy bien de cara a trabajar con clientes porque, si algo caracteriza al diseñador gráfico, es que los encargos que le llegan siempre son para ayer.

El trabajo del diseñador gráfico puede ser sacrificado, pero a la vez es algo de lo más fructífero y gratificante. Recuerda todo lo que te hemos explicado y, sobre todo, haz hincapié en la práctica. Así podrás ser el diseñador que siempre quisiste ser.



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